TEMA 6 LA MONARQUÍA AUTORITARIA DE LOS REYES CATÓLICOS
1. Las monarquías autoritarias. Características
A comienzos de la Edad Moderna los reyes europeos los reyes europeos reforzaron su poder, instaurando la monarquía autoritaria. Para ello los reyes utilizaron diversos instrumentos:
- unificaron el territorio nacional, considerado un patrimonio familiar de la dinastía.
- creación de una burocracia de funcionarios, que actuaba a su servicio.
- instauración de la Hacienda Real encargada del cobro de impuestos.
- creación de un ejército permanente, pagados por el rey y que redujo el poder de los nobles.
- establecimiento de una diplomacia para el establecimiento de relaciones con otros Estados
2. La unificación peninsular
En 1469, Isabel, hermana del rey Enrique IV de Castilla, contrajo matrimonio con Fernando, príncipe heredero de la Corona de Aragón.
A la muerte de Enrique en 1474 estalló una guerra civil entre los partidarios de su hija, Juana la Beltraneja, que recibieron el apoyo de Portugal, y los de Isabel, quienes contaron con la ayuda de Aragón. El conflicto concluyó en 1479 con la victoria de Isabel. Ese mismo año, Fernando se convirtió en rey de Aragón tras la muerte de su padre.
En ese momento se produjo la unión dinástica de Aragón y Castilla. Aunque los reinos compartían reyes y política, cada uno mantuvo sus instituciones, leyes, lengua, moneda y fronteras internas. Como no se creó un Estado único, se habla de monarquía hispánica.

La unión ibérica
- La Guerra de Granada. La Reconquista había permanecido prácticamente paralizada durante los siglos xiv y xv . Los Reyes Católicos se propusieron terminar con la presencia musulmana en España. El conflicto se alargó hasta que capituló el último rey de Granada, Boabdil el Chico, en 1492.
- El Reino de Navarra se encontraba dividido en luchas internas entre partidarios de las coronas francesa y castellana. En este contexto, Navarra fue anexionada al Reino de Castilla por Fernando en 1512. Los territorios navarros situados al otro lado de los Pirineos pasaron a formar parte de Francia.
- Durante el final de la Edad Media, Castilla había intentado en varias ocasiones la unión con el Reino de Portugal. Los Reyes Católicos optaron por casar a sus hijas con reyes portugueses. Este proyecto no obtuvo los resultados esperados debido a varias muertes prematura

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Completa el esquema anterior poniéndole fechas a cada una de las conquistas
3. La unificación religiosa
Una vez terminada la Reconquista, los Reyes Católicos pensaron que todos sus súbditos debían ser cristianos, para lo que expulsaron a los judíos y a los musulmanes.
Los judíos habían padecido el odio de la población cristiana durante la Baja Edad Media, los culpaban, de cualquier desgracia que ocurriera. Además, algunos eran banqueros y numerosos cristianos estaban endeudados con ellos. Aunque los reyes los protegían por su importancia financiera, sobre todo, en el siglo XV este antisemitismo se hizo más intenso. En 1492, los Reyes Católicos decretaron su conversión forzosa. Los que no aceptaron debieron mal vender sus bienes y abandonar su tierra. A quienes aceptaron convertirse, se los denominó conversos. Se los discriminaba por no ser «cristianos viejos» y se los acusaba de practicar el judaísmo de forma encubierta. La Inquisición los vigilaba atentamente por esta cuestión.
Los mudéjares eran los musulmanes que vivían en territorio cristiano. Tras la conquista de Granada en 1492 fueron obligados a bautizarse, por lo que muchos se sublevaron en las Alpujarras (Andalucía). En 1502 se decretó su expulsión de Castilla y en 1526, de Aragón. Quienes se convirtieron recibieron el nombre de moriscos. También fueron acusados por la Inquisición de seguir siendo musulmanes en la clandestinidad.
Como la mayoría eran agricultores, la marcha de los mudéjares afectó a la agricultura.
Otra medida adoptada por los Reyes Católicos fue garantizar la unidad doctrinal del cristianismo. Para ello, solicitaron al papa establecer en los reinos hispánicos el Tribunal de la Inquisición, que se inició en 1478. Este era un tribunal religioso que perseguía los delitos contra la fe y a los falsos conversos. Las condenas se hacían públicas en unos actos llamados autos de fe.
Nota: Los que permanecieron, fueron discriminados durante siglos, y los que fueron expulsados se llamaron sefardíes y huyeron a otros lugares de Europa y sobre todo territorios musulmanes,
más tolerantes, e incluso aun hoy mantienen un idioma basado en el castellano del siglo XV, fácilmente entendible por los hispanohablantes.

4. La organización de la monarquía autoritaria.
El reforzamiento del poder real en la Corona de Castilla.
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Para poder aumentar su poder como reina, Isabel tuvo que enfrentarse frecuentemente con los grupos más poderosos, la alta nobleza y el alto clero. Por eso los Reyes Católicos intentaron limitar el poder de estos grupos.
Dejaron de conceder tierras a estos grupos privilegiados, que era la base económica de su poder, limitaron su participación en los distintos consejos, para configurar grupos políticos que les eran más fieles, y para limitar su poder militar prohibieron a los señores acudir a la guerra con sus propios ejércitos, ya que desde ahora los reyes tendrían su propio ejército profesional, pagado y financiado por la monarquía, garantizando así su fidelidad exclusiva.
Para eso mismo, los Reyes Católicos crearon nuevas instituciones y modificaron otras, empleando en ellas a expertos nombrados por la monarquía y que solo debían obediencia a ella:
- el Consejo de Castilla era el máximo órgano de decisión;
- la Santa Hermandad era un cuerpo armado que perseguía a los criminales, especialmente en el campo;
- la Real Audiencia era el tribunal de Justicia que juzgaba los delitos;
- la Contaduría Real era la encargada de recaudar impuestos directamente;
- los corregidores eran los gobernantes de las ciudades nombrados por los reyes;
Las Cortes, el parlamento castellano de origen medieval, no se eliminaron, pero quedó muy limitado su poder, con un carácter cada vez más consultivo.
Recordad: El rey en la Corona de Aragón tenía menos poder que en la Corona de Castilla, puesto que debía negociar y pactar con cada una de las Cortes de los territorios que formaban la Corona de Aragón: el reino de Aragón, los condados Catalanes, el reino de Valencia y el reino de Mallorca. Por eso esta monarquía se le llamaba pactista. Se mantuvieron varias de las instituciones medievales, como las diputaciones y los municipios.
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5. La política exterior de los Reyes Católicos

La política exterior de los Reyes Católicos tenía como principales objetivos
el aislamiento de Francia, la consolidación de la Corona de Aragón en el
Mediterráneo y la expansión en el Atlántico.
Para llevarla a cabo, los monarcas crearon un cuerpo de diplomáticos
expertos, articulados en torno a embajadas permanentes en las cortes extranjeras, y recurrieron al enfrentamiento bélico.
- Aislamiento de Francia. el objetivo principal de Isabel y Fernando fue aislar a Francia, su gran rival, y fomentar su poder creciente en el continente,(Aragón y Francia se disputaban territorios en los Pirineos y en la península italiana.) A fin de debilitar a la Corona francesa, los Reyes Católicos diseñaron una red de alianzas matrimoniales con todas las potencias europeas, casando a varias de sus hijas con los herederos o reyes del Sacro Imperio Germánico, Inglaterra y Portugal.

- En el Mediterráneo el principal foco de atención fue Italia, donde el control aragonés del reino de Nápoles, Sicilia y Cerdeña conllevó un enfrentamiento permanente y duradero con Francia pese a la expulsión de los franceses de Italia en 1504. Otro problema fueron los piratas berberiscos, musulmanes del norte de África, que atacaban los barcos y las costas mediterráneas con frecuencia, por lo que los Reyes Católicos ocuparon algunas de las principales ciudades portuarias de Orán, Argel y Melilla en 1497.
- Expansión en el Atlántico. Castilla había competido con Portugal por el dominio del Atlántico, cuya división acordaron en el Tratado de Alcaçovas (1479). Castilla conquistó las islas Canarias en 1496, tras someter a sus pobladores, los guanches. Las is las se convirtieron en la base naval en los viajes hacia América.
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6. La Era de las Exploraciones
En el siglo XV , los avances en las técnicas de navegación permitieron a los europeos emprender exploraciones en el océano Atlántico y a lo largo de las costas africanas.
El comercio con Oriente era la única vía para acceder a productos muy demandados y con grandes beneficios como la seda, cuyo secreto guardaba China celosamente, o las especias de la India. La principal ruta atravesaba por tierra miles de kilómetros con la caravanas que se exponían a muchísimos peligros y que desde sus lejanos orígenes llegaba a la costa del Mediterráneo y de ahí a Europa. Cuando los turcos ocuparon esa costa y conquistaron Constantinopla en 1453, esa ruta quedó bloqueada para los europeos cristianos, rivales de los turcos otomanos musulmanes. Se necesitaban entonces nuevas rutas para poder seguir accediendo a esos productos, lo que fue una gran motivación por los gigantescos beneficios que reportaba su comercio.

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A esto se sumaron los adelantos técnicos que permitieron llevar a la práctica esa motivación. Se consolidaron grandes adelantos en la cartografía, la ciencia que elabora los mapas, apareciendo los portulanos, mapas que contenían además la descripción del relieve, información política y económica de cada territorio y las mejores rutas marítimas teniendo en cuenta las corrientes y los vientos predominantes que facilitaban la navegación a vela.
Junto a la brújula que indicaba el norte, la corredera y la ampolleta que indicaba la velocidad a la que se navegaba (en nudos), se extendió el uso de los astrolabios, que usando la posición de las estrellas permitía conocer la latitud, es decir, la situación exacta donde un barco se encuentra en alta mar, ya que no hay puntos terrestres de referencia. A esto se sumó la generalización de un nuevo tipo de barco, la carabela, más rápido y con mayor capacidad de carga, lo que hacía posible recorrer largas distancias teniendo suficiente agua dulce y provisiones para aguantar rutas más prolongadas.


6.2 Las expediciones portuguesas.
El monarca portugués Enrique el Navegante intentó llegar a la India rodeando en barco el continente africano, cuya superficie y extensión no se conocía. Partiendo de Lisboa y compitiendo con
Castilla, se ocuparon las islas Azores y el archipiélago de Madeira. Recorriendo la costa africana los portugueses dirigidos por Bartolomé Díaz fueron creando factorías comerciales costeras, asentamientos donde se obtenían materia primas africanas como oro, esclavos negros y marfil, pero sin
establecer apenas población portuguesa. Así se llegó a conocer el Golfo de Guinea y a alcanzar el Cabo de Buena Esperanza o de las Tormentas en 1488, donde la expedición comprobó que se podía bordear el continente y retornó a Portugal. Con ese conocimiento, una nueva expedición dirigida por Vasco de Gama rodeó África, y cruzando el Índico, mares completamente desconocidos por los europeos, consiguió llegar a la India en 1498. Desde ese momento, los portugueses tuvieron el monopolio de la seda y las especies, y desde allí recorrieron en años posterior el sudeste asiático.

6.3 El proyecto de Colón.
Cristóbal Colón era un experto marinero, de origen incierto, probablemente de Génova, que, conociendo las fuentes clásicas y con su propia experiencia, sabía que la Tierra era redonda, por lo que se podía llegar a Asia navegando por el océano Atlántico hacia el oeste. Su error fue de cálculo, puesto que pensaba que el diámetro de la Tierra era menor e ignoraba que existía un continente entre medias.
Planteó su proyecto al rey Juan II de Portugal, quien lo rechazó y luego se lo planteó a los Reyes Católicos. Estos, ocupados con la guerra en Granada, no le dieron su aprobación hasta que se tomó la ciudad. Entonces firmaron en 1492 un contrato con Colón, llamado las Capitulaciones de Santa Fe, en el que Isabel de Castilla financiaría la expedición de Colón y si tenía éxito lo nombraría almirante de la Mar Oceánica (todo el Atlántico), virrey de las tierras que conquistaran (solo por debajo de la propia reina) y se le entregaría la décima parte de todos los beneficios que se obtuvieran.
Con este documento, en agosto de 1492 Colón salió del puerto de Palos en Huelva con tres barcos: dos carabelas, La Pinta y la Niña, y una nao, la Santa María. Después de parar para abastecerse de agua y provisiones en Canarias, y una navegación llena de miedos y peligros, el 12 de octubre de 1492, avistaron tierra y llegaron a lo que la isla de Guanahani, hoy en las Bahamas, que llamaron San Salvador. Tras recorrer las islas, regresó exitoso a Castilla, llegando a hacer tres viajes más: descubrieron las islas de Juana, (actual Cuba) y la Española, (actual Santo Domingo); en su tercer viaje, en 1498, llegó por primera vez al continente, y en su último viaje, en 1502, recorrió la costa de América central. Pese a sus logros, nunca consiguió que los Reyes Católicos cumplieran lo prometido en las Capitulaciones de Santa Fe, por lo que se enfrentó a ellos y murió pensando que había llegado a Asia, a lo que él llamó las Indias.

A su vuelta Castilla firmó con Portugal el Tratado de Tordesillas en 1494, por el que se repartían las tierras usandocomo referencia un meridiano: al oeste para Castilla y al este para Portugal, aunque con el tiempo Castilla se quedó las Filipinas y Portugal Brasil.

Desde las Antillas, los castellanos continuaron con la exploración de las orillas del Caribe, el golfo de México y Florida. Cada vez estaba más claro que esa no era la costa asiática, que estaría más al oeste. Debían buscar un paso a través de América. En 1513, Vasco Núñez de Balboa cruzó el istmo de Panamá y descubrió el océano Pacífico.
Se demostraba que aquellas tierras no eran Asia, sino un nuevo continente, que recibió su nombre de un navegante y comerciante florentino, nacionalizado castellano, llamado Americo Vespuccio.
La otra posibilidad era navegar al sur. Así, Juan Díaz Solís llegó en 1515 al Río de la Plata. En busca de ese paso a las Indias de las especias, en 1519 partió una expedición de 280 hombres y cinco barcos, liderada por Fernando de Magallanes, que recorrió la costa de América del Sur hasta descubrir el
estrecho que lleva su nombre. Atravesándolo, llegó al Pacífico y a las islas Filipinas, donde murió. Juan Sebastián Elcano, al mando de la expedición, continuó el viaje y regresó a Sevilla en 1522 con un solo barco y dieciocho hombres. Fueron los primeros navegantes en dar la vuelta al mundo
7. La América precolombina
Desde el 40000 a. C., el continente americano estuvo poblado por tribus procedentes de Asia que habrían cruzado el estrecho de Bering durante las glaciaciones.
Al estudiar las culturas precolombinas, podemos distinguir tres zonas:
– América del Norte, poblada por tribus de escaso desarrollo cultural, la mayoría nómadas.
– Mesoamérica, es decir, la región que formarían México y América Central. Aquí se desarrollaron gran parte de las altas culturas precolombinas.
– Los Andes, donde también aparecen culturas desarrolladas.

7.1 Los mayas.
La civilización maya se asentaba en el sur de la península del Yucatán, en Centroamérica, que actualmente se corresponde con el sur de México, Guatemala, Salvador, Belice y Honduras. El auge de su civilización se dio entre los siglos III y XV, cuando desapareció sin que hoy actualmente sepamos los motivos exactos, aunque una hambruna generalizada por una prolongada sequía parece que provocó el colapso de su sociedad.
Los mayas se organizaban en ciudades – estado independientes, con sus propias leyes y gobiernos. No crearon un estado ni un imperio, pero tenían en común su cultura (idioma, religión, costumbres, arte…). Eran magníficos matemáticos y sus conocimientos de astronomía aún nos siguen asombrando por su profundidad y exactitud. Sus conocimientos los reflejaban con un sistema de escritura jeroglífica (basada en símbolos con valor propio) que aún no hemos terminado de comprender completamente. Estos conocimientos les llevó a construir enormes templos, palacios,
pirámides impresionantes y estadios para juegos religiosos, como el de pelota. Económicamente destacaba en el cultivo de maíz, algodón y cacao, así como en el comercio de estos productos y otros como el jade, la obsidiana o los esclavos.

7.2 Los aztecas.
Los aztecas o mexicas se asentaron en el valle de México, en el centro del actual país de México, y crearon un poderosos imperio entre 1200 y 1519. Era un pueblo esencialmente guerrero, con un potente ejército que conquistó y ocupó una zona muy amplia. Al frente de ese imperio estaba el emperador, con poder político, militar y religioso. El emperador más famoso fue el último, Moctezuma.
El resto de la sociedad estaba jerarquizada, es decir, dividida en grupos con distinta importancia: la nobleza compuesta por sacerdotes y guerreros estaba en la parte superior y dirigía el Estado, le seguían los comerciantes, después los artesanos y campesinos, y en la parte inferior estaban los esclavos. Los azteca formaron una próspera civilización urbana, con ciudades como Texcoco, Tlacopán o su impresionante capital Tenochtitlán (actual México D.F.). Destacaban por la agricultura que llevaban a cabo sobre terrazas incluso en lagos (chinampas), por su intenso comercio y por su artesanía, especialmente en la orfebrería con jade y oro. Su religión era politeísta, con un sin fin de divinidades entre las que destacamos Huitzilopochtli, el dios sol, y Quetzalcóalt, la serpiente emplumada y dios principal. Para rendir culto a estos dioses, a menudo los aztecas recurrían a los sacrificios humanos, como también hicieron los mayas. Como víctimas para estos sacrificios, los aztecas contaban con flujo constante de prisioneros de guerra gracias a sus conquistas.

7.3 Los incas.
La civilización incaica formó el imperio más poderosos de la América precolombina, entre el 1100 y 1532. El termino inca se refiere al título de su poderoso emperador, considerado también un dios. Su capital estaba en Cuzco y desde allí gobernaban las tierras de los altiplanos de la cordillera de los Andes. A su imperio ellos lo denominaba
Tawantinsuyu en quechua, la principal lengua que hablaban junto a otras muchas como el aymara. Sus principales actividades económicas era el comercio, la artesanía, el cultivo de maíz y patatas en terrazas artificiales y la cría de llamas y alpacas para la producción de lana y también para el transporte. Eran magníficos constructores, como podemos ver en las frecuentes ciudadelas, fortalezas, santuarios de piedra y redes de caminos que aún encontramos. El ejemplo más destacado es sin duda la ciudadela de Machu Picchu. En su religión politeísta destacan dioses como, Viracocha, el dios creador, e Inti, el dios sol.

8. La conquista de América.
8.1 La conquista de México.
Entre 1518 y 1524, un hidalgo extremeño, llamado Hernán Cortés, conquistó el poderoso Imperio Azteca, llegando a ocupar su capital Tenochtitlán en 1521 y provocando la muerte de su emperador Moctezuma, con tan solo 500 hombres. La clave de la rapidez de la conquista no está solo en la superioridad armamentística (armas de fuego, armas y armaduras de metal, caballos…), sino en la inteligencia de Cortés que supo aprovechar el descontento de los numerosos pueblos sometidos por los aztecas (o mexicas) aliándose contra ellos.
La conquista estuvo llena de momentos épicos, masacres y luchas, con grandes derrotas como la Noche Triste, en que murieron muchos españoles al ser expulsados de Tenochtitlán, y grandes victorias, como la de Otumba frente a un ejército de varias decenas de miles de soldados. Una vez controlado el centro de México, se organizó la conquista del la zona maya de la península de Yucatán y también expediciones para explorar el norte: Florida, California, Texas, Mississippi, como la de Cabeza de Vaca en busca de la fuente de la eterna juventud.
8.2 La conquista del Imperio Inca.
Años después, en 1532, dos aventureros extremeños, Francisco Pizarro y Diego Almagro, organizaron una expedición con 180 hombres para conquistar el Imperio Inca, el más poderoso del continente. Aprovecharon que a su llegada había una guerra civil entre los dos sucesores del Inca fallecido, y Pizarro apoyó un bando en la batalla de Cajamarca, siendo definitiva su aportación armamentística para la victoria. Tras derrotar así a un candidato, acabó con el candidato que había apoyado inicialmente, el Inca Atahualpa. Una vez “decapitado” el Imperio, asumió el control del territorio, incorporando a la corona castellana los territorios de Perú, Ecuador, Bolivia y otras regiones.
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