TEMA 8: REINOS CRISTIANOS

Introducción

Cuando los ejércitos musulmanes invadieron la península ibérica en el año 711, muchos visigodos huyeron y se refugiaron en las zonas montañosas del norte peninsular. Durante casi ochocientos años, los dominios cristianos coexistieron con Al-Ándalus. Hasta el siglo X, Al-Ándalus tuvo más fuerza, pero desde entonces, los reyes cristianos aumentaron sus territorios. Las áreas cantábrica y pirenaica fueron las únicas que eludieron el dominio musulmán. En estas regiones surgieron en los siglos VIII y IX los primeros reinos y condados cristianos.

El nacimiento de los reinos cristianos

El primer foco de resistencia cristiana surgió en Asturias. Allí, Pelayo, un caudillo militar visigodo, venció a los musulmanes en la batalla de Covadonga (722). La victoria cristiana dio lugar al Reino de Asturias, con Pelayo como primer monarca. Este hecho se ha considerado tradicionalmente como el inicio de la Reconquista.

Los sucesores de Pelayo consolidaron el dominio sobre la zona cantábrica.

Alfonso I amplió el territorio astur y Alfonso II estableció la corte en Oviedo y extendió su territorio hacia Galicia y norte de León y Castilla.

Alfonso III » el Magno» expandirá los territorios al norte del río Duero, donde establecerá la frontera con Al-Ándalus durante varios siglos. En el siglo X, García I traslado la corte a León y el reino pasó a llamarse reino de León.

En la frontera del reino leonés va a tomar importancia el condado de Castilla, el nombre le viene dado por la construcción de numerosos castillos para la defensa ante los musulmanes.

Poco a poco los condes de Castilla irán adquiriendo cierta independencia frente al Reino de León. destacando la figura de Fernán González que unificó varios condados.

A comienzos del siglo XI , Sancho III de Navarra se hizo con el control del condado y se lo entregó a su hijo, Fernando I, que se convirtió en el primer rey de Castilla en 1065.

Tras la muerte de Fernando I, el reino se dividió entre sus hijos, pero uno de ellos, Alfonso VI, unificó de nuevo los territorios. El reino volvió a separarse en 1157, cuando Alfonso VIII heredó el trono castellano, y Fernando II, el leonés. En 1230, Fernando III reunió ambos reinos bajo su autoridad y formó la Corona de Castilla.

Los núcleos cristianos orientales

De la Marca Hispánica a los reinos y condados pirenaicos.
Carlomagno había fundado en la zona pirenaica la Marca Hispánica, territorio fronterizo organizado en condados, para proteger el Imperio Carolingio del avance musulmán. En el siglo IX se disolvió el Imperio y esas regiones se independizaron. En ellas surgieron tres núcleos diferentes: Navarra, Aragón y los condados catalanes.

El reino de Navarra.
A comienzos del siglo IX , los condes de Pamplona expulsaron a los carolingios y fundaron el Reino de Pamplona, conocido después como Reino de Navarra

Sancho III el Mayor incorporó a su reino los condados aragoneses, Castilla y una parte de León, convirtiéndolo en la potencia cristiana peninsular más importante del siglo XI. Tras su muerte, el reino se fragmentó entre sus hijos. El reino de Navarra fue independiente hasta que en 1512 fue invadido y conquistado por Fernando el Católico, rey de Aragón.


La formación de la Corona de Aragón.

Fue parte de Navarra hasta el siglo XI. Después Ramiro I fundó el reino independiente. Durante el siglo XII, el reino de Aragón amplió mucho sus territorios. La unión matrimonial en 1137 entre Petronila, la heredera de Aragón, y Ramón Berenguer IV, el conde de Barcelona, fue el nacimiento de la Corona de Aragón con su hijo Alfonso II.

Los condados catalanes
En el año 847, Wilfredo el Velloso, conde de Barcelona nombrado por los reyes francos, reunió los condados catalanes bajo su poder, gobernándolos de manera independiente

Portugal

Al principio este territorio pertenecía al reino de Castilla, hasta que en el siglo XII, Alonso Henríquez proclamo su independencia, convirtiéndose en el primer rey de Portugal.

La conquista de Al-Ándalus y la repoblación

Los reyes cristianos comenzaron un avance hacia el sur. Esta expansión a veces se conoce como reconquista, pues defendían que las tierras de la Península eran suyas por considerarse herederos del reino visigodo, aunque es un término incorrecto. Fue un proceso lento con varias etapas:

  • El avance hasta el Duero. Durante los siglos IX y X, avanzaron hacia el sur hasta el valle del río Duero, una zona que había quedado prácticamente desierta. Esta primera expansión no tuvo un carácter militar.
  • La conquista de los valles del Tajo y del Ebro. Tras la disolución del califato de
    Córdoba en 1031, los reinos cristianos aprovecharon la debilidad de las taifas para
    proseguir su expansión.
  • La conquista del valle del Guadalquivir, Levante y Baleares. Todos los reyes cristianos unieron sus fuerzas en 1212 en la batalla de Las Navas de Tolosa, en la que
    vencieron a los musulmanes, avanzando hacia sus antiguos territorios.

Reconquista y repoblación

 

La Reconquista no habría tenido éxito sin la repoblación de los nuevos territorios. La forma de reorganizar y repoblar el territorio dependió de la región geográfica y del período.
Había varias formas de repoblación:

Organización política de Castilla

La organización política de la Corona de Castilla se basó en tres insti­tuciones: la monarquía, los municipios y las Cortes.
La monarquía castellana fue acaparando y centralizando poder, gracias a la creación de una administración propia formada por un gran número de funcionarios. Entre los organismos que asistían al gobierno del reino destacaron la Audiencia, encargada de ejercer la justicia, y el Consejo Real.
Las Cortes eran reuniones convocadas por el rey y a la que acudían representantes de los tres estamentos. Su función principal era aprobar las leyes propuestas por el soberano y aceptar los impuestos que este solicitaba.
Los municipios habían logrado, por medio de los fueros, una serie de libertades y privilegios, entre los que figuraba gobernarse por sí mismos.

Organización política de Aragón

La Corona de Aragón estaba formada por un conjunto de reinos (Aragón, Cataluña, Valencia y Mallorca), gobernados por un solo rey, pero que mantenían sus instituciones y leyes.
El poder real estaba más limitado en Aragón. La monarquía pactista obligaba al rey a acordar con las Cortes los nuevos impuestos y leyes que afectaran a cada uno de los territorios.
Además, se crearon otras instituciones: la Diputación (en Aragón) y Generalitat (en Valencia y Cataluña), que ejercían la función de Cortes permanentes; o el Justicia Mayor, en Aragón, que mediaba en los conflictos entre la monarquía y la nobleza y defendía los derechos de los ciudadanos. En las ciudades había un representante del rey y unos magistrados que gobernaban junto al concejo.

La economía en los reinos cristianos
La economía de los reinos cristianos era fundamentalmente agrícola.

Agricultura: Los cultivos principales eran los cereales, la vid y el olivo. En la región valenciana, además, hubo agricultura de regadío (productos hortícolas).

Ganadería: En ganadería sobresalió la ovina, de la que se obtenía lana. Esta actividad fue más importante en Castilla, donde se creó en 1237 el Honrado Concejo de la Mesta y donde se desarrolló un próspero comercio de lana, que se vendía en ferias y se exportaba
Artesanía: se centró en herramientas agrícolas y de utensilios domésticos.
Comercio: El comercio era principalmente local y con al-Ándalus, donde se vendían materias primas y se compraban productos de artesanía y lujo. A lo largo de la Edad Media crecieron los intercambios a larga distancia.

Castilla exportaba a Inglaterra y Flandes mientras Aragón comerciaba en el Mediterráneo,

Concejo de la Mesta: asociación encargada de regular el movimiento constante de los rebaños
de ovejas por el territorio, aprovechando los pastos.

La sociedad en los reinos cristianos

Se caracterizaba por la existencia de grandes desigualdades entre los grupos privilegiados (nobleza y
clero) y los no privilegiados (comerciantes, artesanos y campesinos).