INTRODUCCIÓN: El medio natural y el medio humanizado

Distribución geográfica de los medios naturales
La distribución de la vida en el planeta está condicionada por varios factores:
- El principal de todos ellos es el clima, pues determina las condiciones de temperatura y humedad a las que se adaptan los seres vivos.
- Otro factor importante es el relieve, ya que hay especies que viven a diferente altitud.
- Los tipos de suelo también son determinantes, por su composición, su espesor, y por la cantidad de materia orgánica que contienen.
Como el clima es el principal organizador de los paisajes naturales, su distribución geográfica es similar al de las zonas climáticas:
- Paisajes naturales de las zonas cálidas. Su temperatura es alta durante todo el año. Los paisajes se distinguen entre sí por la cantidad de precipitación que reciben. Son la selva ecuatorial, el bosque tropical, la sabana y el desierto.
- Paisajes naturales de las zonas templadas. De menor a mayor latitud, se sitúan las praderas y estepas, el bosque y matorral mediterráneo, el bosque caducifolio, y la taiga o bosque de coníferas.
- Paisajes naturales de las zonas frías. Situados en torno a los círculos polares, es la zona de la tundra y los hielos perpetuos. También se incluyen aquí los climas de alta montaña.
Los medios naturales de climas cálidos:
Ecuatorial
Se sitúa en una franja en torno al ecuador, tanto en América del Sur como en África y el sureste de Asia. El clima es cálido y lluvioso todo el año.

La vegetación característica de este paisaje es la selva ecuatorial (también llamada jungla en Asia). La vegetación es exuberante y muy densa. Hay tanta abundancia de plantas, que estas deben luchar por abrirse paso y conseguir la luz que necesitan para sus procesos vitales.

En el piso superior se sitúan algunas plantas que tratan de crecer por encima de sus vecinas, lo que da lugar a árboles muy altos, que a veces superan los cien metros.
El piso medio está formado por plantas que intentan captar la energía solar por medio de hojas muy grandes.
El piso inferior, cercano al suelo, está ocupado por helechos y mimosas.

La fauna vive sobre todo en los árboles, lugar donde hay más alimento. Existen varias especies de aves, mamíferos, reptiles y anfibios. Sin embargo, los insectos y el resto de invertebrados, como gusanos y arácnidos, son las especies más numerosas de la selva. Se estima que cada hectárea de selva ecuatorial contiene más de 15 000 especies de invertebrados.

El suelo tiene muy poca materia orgánica por debajo de la superficie. Esto es así porque las continuas lluvias no dejan que los nutrientes se asienten. Los árboles más grandes tienen gran parte de sus raíces en la superficie del suelo.

Tropical
Se sitúa en una zona de transición entre los bosques tropicales y los desiertos de África, Asia, Australia y América del Sur. Se trata de un territorio que está bajo la influencia del clima tropical seco.

El paisaje más característico de este territorio es la sabana. Parte de su vegetación se seca durante la estación seca y renace cuando llega el período de lluvias. Las hierbas altas, arbustos y árboles dispersos de amplia copa, son característicos de este tipo de paisaje.

La fauna es muy variada. La lucha por la supervivencia es feroz entre herbívoros y carnívoros, en especial durante la estación seca. En la sabana africana, algunas de las especies de animales más emblemáticas se conocen con el nombre de los cinco grandes. Son el elefante, el rinoceronte, el búfalo, el león y el leopardo, todos ellos mamíferos.
El suelo es seco y poco fértil. La capa más superficial, donde se mezcla la tierra con la materia orgánica, no es muy profunda.

Desérticos
Se localiza en torno a los trópicos, en regiones donde las lluvias no superan los 250 mm anuales.

El paisaje desértico se caracteriza por su escasa vegetación, debido a la ausencia de precipitaciones. Tan solo algunas especies xerófilas, muy adaptadas a la falta de humedad, pueden sobrevivir en algunas áreas. La mayoría de estas especies tienen formas espinosas y tallos muy gruesos, para evitar la transpiración y almacenar así la mayor cantidad posible de agua en su interior. Sus raíces son extensas y profundas.
La fauna también es muy escasa. En todos los casos, ya se trate de insectos, reptiles o mamíferos, su tamaño es muy pequeño, para que sus necesidades de comida y bebida sean menores.
El suelo es muy pobre. Tiene una estructura pedregosa o arenosa, por la falta de humedad y materia orgánica.

Paisajes de la zona templada
Mediterráneo
El clima mediterráneo es propio del litoral del mar que le da nombre. Pero además, este clima está presente en otras zonas costeras templadas de Estados Unidos, Chile, Sudáfrica y Australia.
La vegetación ha de adaptarse a los largos períodos de sequía. Necesita evitar pérdidas de agua y soportar el intenso calor del verano. Por ello, los árboles y arbustos tienen hojas perennes, pequeñas y duras. Los troncos de los árboles están cubiertos por una gruesa corteza protectora.

El paisaje natural característico es el bosque y matorral mediterráneo. Las principales especies de árboles son la encina y el alcornoque. En cuanto al matorral, hay distintas combinaciones arbustivas, que dependen del tipo de suelo sobre el que se asienta. Las más comunes son la maquia (jara, madroño, brezo y romero) y la garriga (romero, tomillo y lavanda).

La fauna está en peligro, ya que son paisajes con una gran intervención humana. Sobresalen las aves, como rapaces y cigüeñas; los herbívoros, como el ciervo, el corzo y el conejo; los carnívoros, como el lobo y el lince: y los omnívoros, como el jabalí.
Los suelos son pobres en general, salvo en las vegas de los ríos.
Oceánico
El clima oceánico está presente en zonas de las latitudes templadas que tienen mucha influencia del mar.

El paisaje natural característico es el bosque caducifolio. La posición geográfica de las regiones con clima oceánico provoca que haya mucha diferencia en la cantidad de energía solar recibida durante el invierno y el verano. La vegetación se adapta a estos cambios estacionales mediante la hoja caduca. Con la llegada del frío, los árboles pierden las hojas, lo que les permite ahorrar energía. En primavera, el calor favorece de nuevo su crecimiento. Alguno de los árboles más representativos de los bosques caducifolios son el roble y el haya.

La fauna de estos paisajes es muy variada y muestra diferentes estrategias de adaptación al medio. Es el reino de pequeños herbívoros, como la ardilla; de grandes omnívoros, como el oso; y de carnívoros tan emblemáticos como el lobo.
La humedad presente durante todo el año genera suelos profundos, muy ricos en materia orgánica en descomposición (humus).

Continental
El interior de los continentes no tiene influencia del mar, por lo que el clima continental es mucho más extremo que el oceánico.

El paisaje natural característico es la taiga o bosque de coníferas, con especies como pinos, abetos o alerces. Estos árboles están adaptados a los cambios de temperatura que se producen a lo largo del año. Sus copas en forma de cono y sus hojas aciculares, con apariencia de aguja, impiden que se acumule la nieve en sus ramas durante el invierno.

La fauna presenta poca diversidad, pues las condiciones climáticas en invierno son muy duras. Las aves y mamíferos de la taiga se protegen de las bajas temperaturas gracias a un plumaje y a un pelaje muy espeso. Las especies más emblemáticas de este medio natural son los grandes herbívoros, como el reno y el alce; y carnívoros como el lobo.
La presencia de materia orgánica en el suelo y la gran humedad, debido al deshielo, genera las turberas. Es el lugar donde se acumula la turba, materia orgánica que se emplea como combustible.

Paisajes de la zona fría
Polar
Se sitúa en los círculos polares: el Círculo Polar Ártico, al norte, y Círculo Polar Antártico, al sur, situados a más de 7400 kilómetros del ecuador.

Se distinguen dos paisajes naturales:
- La tundra. El terreno está helado durante gran parte del año. En verano se deshiela superficialmente, permitiendo el breve desarrollo de musgos, líquenes y otra vegetación de pequeño tamaño. La parte más profunda del suelo permanece helada durante todo el año (permafrost), lo que impide el crecimiento de plantas con grandes raíces.
- Los hielos perpetuos. Son zonas que se mantienen heladas durante todo el año, lo que impide que crezca la vegetación.
La fauna de ambos medios es escasa y está muy vinculada con el mar, de donde procede su alimentación. Su adaptación al frío se consigue por medio de capas de grasa o un buen pelaje.


Alta montaña
El clima de alta montaña está presente en las en las grandes cordilleras del planeta, como el Himalaya, los Alpes o los Andes. Es un clima azonal, lo que significa que podemos encontrarlo en cualquier latitud del planeta.
Los paisajes naturales de las zonas de alta montaña se organizan en pisos bioclimáticos. La distintas especies se adaptan a unas determinadas condiciones de temperatura y humedad, por lo que el paisaje varía según la altitud.

La alta montaña es un medio difícil para la fauna, pero hay algunas especies adaptadas, como las aves.

El impacto humano sobre el medio ambiente
El medio ambiente es todo lo que nos rodea y que afecta al desarrollo de nuestra vida y está integrado por multitud de elementos interrelacionados entre sí. Por ejemplo: el aire que respiramos, los animales y plantas de nuestro entorno o el agua que necesitamos para vivir. Pero también por los rascacielos de las grandes ciudades, las fábricas, el ruido o las actividades económicas que desarrollamos en ese espacio.
Las personas modificamos el medio ambiente en función de los recursos que precisamos para cubrir nuestras necesidades. Por ejemplo, modificamos el medio ambiente para:
– Alimentarnos: aramos la tierra y la cultivamos para obtener alimentos.
– Asegurarnos agua: construimos pozos y canalizaciones
– Comunicarnos: construimos carreteras, aeropuertos, vías de ferrocarril…
– Obtener materiales: extraemos de la tierra rocas y minerales para conseguir materias primas.
– Para vivir: edificamos viviendas y construimos hoteles.
Todas las actividades que realizamos tienen un efecto en el medio ambiente. Pueden parecernos insignificantes, pero repetidas día a día y sumadas a las que producen otras personas pueden llegar a poner en peligro el planeta.
Algunos de los problemas que las personas causamos al medio ambiente son la contaminación, la deforestación, la sobreexplotación de los recursos naturales y el cambio climático.
La deforestación es la pérdida de bosques. Se produce cuando se talan de forma descontrolada grandes superficies de bosques para aprovechar la madera, para conseguir más terreno para la agricultura o para construir carreteras, urbanizaciones, etc. Cuando desaparece un bosque, también lo hace la fauna que lo habita. Además, el suelo queda desprotegido frente a la erosión.

La sobreexplotación de los recursos naturales
La sobreexplotación de recursos naturales se produce cuando los seres humanos consumimos tan rápido y en cantidades tan grandes estos recursos que no damos tiempo a que se regeneren de forma natural. La sobreexplotación ha provocado la extinción de especies de animales, la desaparición de bosques o el agotamiento de acuíferos.
La contaminación
La contaminación consiste en liberar al medio ambiente sustancias nocivas que pueden alterar la composición de la atmósfera, del agua o del suelo.
