TEMA 2. LA ERA DE LAS REVOLUCIONES LIBERALES
TEMA 3 Restauración. Liberalismo y nacionalismo. La España del XIX

INTRODUCCIÓN
La difusión de las ideas ilustradas y el crecimiento económico experimentado en el siglo XVIII provocaron la desintegración del Antiguo Régimen a través de una serie de revoluciones protagonizadas por la burguesía, que reivindicaba el poder político y la primacía social monopolizado durante siglos por las élites privilegiadas. Este proceso revolucionario, que implica una serie de cambios rápidos y drásticos, se desarrolló en dos fases: primera, la independencia de los Estados Unidos, y segunda, la Revolución Francesa. Ambos sucesos influyeron en el triunfo del Liberalismo en otros países del continente europeo y consiguieron impulsar la independencia de las colonias de Latinoamérica a lo largo del siglo XIX, marcando el comienzo de la Edad Contemporánea.
1. LA REVOLUCIÓN AMERICANA. UN PRECEDENTE
La costa este de América estaba formada por trece colonias inglesas que en el S.XVIII protagonizaran la primera insurrección colonial contra una metrópoli.

Sus habitantes, conocedores de los sucesos de Gran Bretaña y animados por las ideas ilustradas, se enfrentaron a la metrópoli en defensa de sus intereses y derechos.
El proceso comenzó con la negativa de los colonos a la imposición de tasas e impuestos,
especialmente sobre el té (Motín del té, 1773) y al monopolio comercial que ejercía Gran Bretaña en el territorio. Igualmente tampoco los colonos tenían representación política en el Parlamento de Londres.
El martes 16 de diciembre de 1773 tuvo lugar en Boston el denominado motín del té (Boston Tea Party), en el que se lanzó al mar todo un cargamento de té. Fue un acto de protesta de los colonos americanos contra la metrópoli británica y es considerado un precedente de la Guerra de Independencia de los Estados Unidos. La rebelión de los colonos nace como consecuencia de la aprobación por Gran Bretaña en 1773 del Acta del Té, que gravaba la importación a la metrópoli de distintos productos, incluido el té, para beneficiar a la Compañía Británica de las Indias Orientales a quien los colonos boicoteaban comprando el té de Holanda.
El 4 de Julio de 1776 los delegados de las colonias reunidos en Filadelfia redactaron la Declaración de Independencia de los EEUU. En dicha declaración se expresan los principios de libertad y búsqueda de la felicidad y el derecho de los gobernantes de respetar dichos derechos. Tras una larga guerra Gran Bretaña acabaría finalmente reconociendo la independencia de los Estados Unidos en 1783, siendo George Washington su primer presidente.
Posteriormente en 1787 redactó su primera Constitución, cuyas características fueron:
- EE.UU será una República Federal, con soberanía nacional
- división de poderes ( el legislativo en el Congreso, el ejecutivo en el presidente y el judicial en el Tribunal Supremo)
- igualdad de los ciudadanos ante la ley
- separación entre la iglesia y el Estado.
La Constitución se complementaba con la Declaración de Derechos, donde quedaba
garantizada para todos los ciudadanos toda una serie de libertades (de expresión, de reunión, de religión, de prensa, etc.), así como el derecho a su integridad física, a sus propiedades, o el principio de que toda persona tiene derecho a defenderse en un procedimiento judicial.

2. LA REVOLUCIÓN FRANCESA
2.1 Causas de la revolución.
En el último tercio del siglo XVIII, Francia está inmersa en una profunda crisis de las estructuras del caduco Antiguo Régimen. La crisis afecta a varios aspectos:
- Crisis social: Francia estaba dividida en estamentos. La burguesía deseaba acabar con las desigualdades jurídicas que perjudicaban su deseo de participar en la vida política y no ser discriminada. Reclamaba la participación en las decisiones del Estado y la supresión de las desigualdades estamentales y la abolición del absolutismo. Frente a esas ideas, se alzaban la nobleza, el clero y el rey, reacios a renunciar a sus privilegios.
- Crisis del Estado: la monarquía absoluta era vista por los sectores progresistas como una institución del pasado, fuente de todo tipo de abusos de poder. Además, el Estado francés sufría un permanente déficit de recursos, dado que nobleza y clero estaban exentos de pagar impuestos. Un mal endémico que aquejaba el Estado francés era el déficit público, es decir, los gastos (mantenimiento de la Corte, ejército, etc.) superaban con mucho a los ingresos. Se hacía necesario arbitrar nuevos impuestos para paliarlo. Esos impuestos recaían sobre los no privilegiados, pues nobleza y clero estaban exentos de contribuir. Ello provocaba un gran descontento popular, máxime cuando la aristocracia y los monarcas ostentaban una vida de derroche en tiempo de una profunda crisis económica. Los intentos de modificar esta situación fracasaron estrepitosamente.
- Crisis económica: las malas cosechas hicieron subir los precios del pan en 1788. La crisis de subsistencias exacerbó los ánimos de las capas populares.
- Crisis ideológica: La acción de la Ilustración se hizo notar a través de la crítica a las instituciones feudales. Ideólogos como Voltaire, Montesquieu o Rousseau, atacaron el predominio ideológico de la Iglesia, defendieron la división de poderes y abogaron por la soberanía nacional y la igualdad legal de todos los ciudadanos. La Ilustración puso de relieve esos problemas, los denunció y criticó, contribuyendo al inicio de la revolución.
2.2 Etapas de la Revolución
Revuelta de los privilegiados:

Los representantes de la nobleza y el clero se oponen los proyectos fiscales de los ministros del rey Luis XVI. Los Estados Generales se reunieron en Versalles el 5 de mayo de 1789, con la presencia de representantes de los tres estamentos: Aristocracia, Clero y Estado Llano. Su propósito era resolver el problema del déficit que aquejaba al Estado francés. Sin embargo, esta asamblea sirvió al Estado Llano para exponer su descontento y para demandar reformas políticas radicales. Esas reivindicaciones fueron expresadas a través de los llamados “Cuadernos de Quejas”
Los no privilegiados plantearon que las decisiones fuesen acordadas mediante votación individual (1 diputado igual a 1 voto), a lo que se opusieron rotundamente nobleza y clero, partidarios de las votaciones tradicionales por estamentos (exclusivamente 3 votos, que correspondían a cada uno de los mismos). Ante esta frontal oposición, el Estado Llano (Tercer Estado), optó por abandonar la sesión y se reunió por separado en un frontón de Versalles para deliberar sobre sus demandas.

La monarquía constitucional (1789-1792)
El 14 de julio de 1789 fue asaltada la Bastilla, cárcel real situada en París y símbolo del absolutismo. Se iniciaba de ese modo el proceso revolucionario. La Asamblea Nacional convirtió a Francia en una monarquía constitucional, en la cual el rey había perdido el poder absoluto. Se abolieron los privilegios feudales, declaró los Derechos del Hombre y del Ciudadano, así como la libertad e igualdad de los hombres El Antiguo Régimen es destruido y la estructura e ideas del nuevo régimen quedan plasmadas en la Constitución de 1791, que declaraba a Francia una monarquía de carácter limitado o constitucional, donde regía la división de poderes y la soberanía nacional. Además, los ciudadanos se dividieron en dos grupos:
- Ciudadanos activos. Poseían riquezas y tenían derecho a votar. Eran los antiguos privilegiados y la burguesía.
- Ciudadanos pasivos. Eran los que sus escasos ingresos no le daban derecho a votar.

Otras reformas importantes fueron: Se prohibió la tortura y se obligó a la nobleza a pagar impuestos. Se creó un nuevo ejército, la Guardia Nacional, que era fiel a la revolución. Los bienes de la Iglesia pasaron a ser del Estado y se vendieron a particulares.
En junio de 1791, el rey y la familia real son arrestados al intentar huir de Francia. Las potencias absolutistas (Austria y Prusia) decidieron intervenir a favor del rey. Francia declaró la guerra a Austria y, tras unos iniciales fracasos, logró vencer a sus oponentes, salvando la revolución. En 1792 los sans-culottes asaltan el palacio real, encarcelan al rey y proclamaron la república.

La Primera República francesa (1793-1795)
El advenimiento de la República significó la entrada en la revolución en su fase más radical y popular. La Asamblea Legislativa fue reemplazada por un gobierno republicano (Convención Nacional). Entre sus primeras medidas estaba la abolición de la monarquía.
La Convención contó en su seno con varias tendencias articuladas en los siguientes grupos:
- Los Girondinos: representantes de la alta burguesía. Eran los más moderados. Aceptaban la monarquía como forma de gobierno. Constituían la derecha revolucionaria.
- Los Jacobinos: representantes de la burguesía media, dirigidos por Robespierre. Eran los más radicales. Estaban apoyados por los sans-culottes y la comuna de París.
En junio de 1793 los jacobinos se hicieron con el poder (dictadura del “Terror”). Los girondinos fueron perseguidos y muchos de ellos ejecutados.
Los jacobinos instauraron un Comité de Salvación Pública que se convirtió en el verdadero órgano de gobierno. Este Comité podía juzgar y ejecutar a cualquiera sin necesidad de pruebas.

Más de 50.000 personas fueron guillotinadas, entre ellas el rey Luís XVI y la reina María Antonieta, además de significados líderes moderados, nobles, clérigos…
Poco a poco, Robespierre fue perdiendo sus apoyos. Cuando intentó una nueva serie de arrestos, se produjo el golpe de Estado del 9 de Thermidor (julio de 1794), tras el que fue juzgado y ejecutado.
El Directorio y el fin de la Revolución (1795-1799).
Tras la ejecución de Robespierre la Revolución se adentró en una fase moderada. En 1795 se redactó la Constitución del año III, en la que se reconocía la soberanía nacional y la separación de poderes.
Además, se ensayó la fórmula del Directorio, así denominado porque el poder ejecutivo quedaba en manos de 5 miembros.
Un militar de prestigio, Napoleón Bonaparte, se convirtió durante algún tiempo en el árbitro de la política, hasta que el 18 de noviembre de 1799 (brumario), apoyado por la alta burguesía, decidió poner fin al sistema mediante un golpe de estado.
Significado de la Revolución francesa.
- Fue la primera revolución política burguesa del continente europeo. Sus precedentes hay que buscarlos en la Revolución Inglesa del siglo XVII y en la Independencia de los Estados Unidos.
- Supuso la implantación del liberalismo. Asestó un golpe decisivo al absolutismo monárquico que fue reemplazado por la soberanía nacional, la separación de poderes y el reconocimiento de las libertades individuales.
- Constituyó un referente político e ideológico. Las futuras revoluciones burguesas que se desarrollan a lo largo del siglo XIX volverán sus ojos hacia ella. Sucedió así en las oleadas de 1820, 1830 y 1848 y en los procesos de independencia colonial que dieron origen a nuevos estados, como los de la América hispana.
3. EL IMPERIO NAPOLEÓNICO
Napoleón Bonaparte adquirió cada vez más poder y en 1804 se proclamó emperador.

J. L. David: La coronación de Napoleón. La escena se desarrolla el 2 de diciembre de 1804, en la catedral de Notre Dame de París. Distintos objetos recuerdan los símbolos de la monarquía: están presentes la corona y el cetro. El emperador es consagrado por la gracia de Dios, pero su coronación por mano propia simboliza su derecho a la corona por la voluntad del pueblo
Política interior.
Para Francia el período napoleónico supuso la consolidación definitiva de la obra de la Revolución:
- Napoleón concentró mayor poder en su persona. En 1804 se nombró emperador y se apoyó para ello en la alta burguesía y el Ejército.
- Promulgó un nuevo Código Civil (1804) que garantizaba la libertad individual, la igualdad ante la ley y la propiedad privada.
- Mantuvo los principios de la Revolución: liberalismo, soberanía nacional, sufragio universal, separación de poderes….
- La educación fue utilizada como un medio de control moral y político, y la libertad de prensa se recortó.
Política exterior.
Napoleón persiguió la idea de una Europa unida bajo un mismo orden, caracterizado por la abolición de la sociedad estamental. Para poner en práctica dicho proyecto se embarcó en una política imperialista y su resultado fue la formación de un extenso imperio bajo el liderazgo de Francia, organizado y regido personalmente, a través de familiares o militares de confianza, con la colaboración de las clases ilustradas de los países conquistados.
La formación de ese imperio fue posible gracias a una serie de victorias militares frente a rusos, austríacos y prusianos (Ulm, Austerlitz, Jena…). Sin embargo Napoleón fracasó en el intento de bloquear4 a Inglaterra por mar.
Portugal no aceptó el bloque, por lo que Napoleón decidió invadirlo. En su paso hacia Portugal, Napoleón invadió España en 1808. Las dificultades que encontró en España (Guerra de la Independencia), el fracaso de la campaña de Rusia, hicieron fracasar sus pretensiones imperiales. Tras ser vencido Leipzig (1813) fue desterrado a la isla de Elba (1814).
Regresó al poder durante cien días (Imperio de los Cien Días). Tras ser derrotado en Waterloo (1815), fue desterrado a la isla de Santa Elena (en el Atlántico) donde murió en 1821.
4.-LA RESTAURACIÓN
Se conoce como Restauración al período comprendido desde la derrota de Napoleón en 1815 y el inicio de la oleada revolucionaria de 1830. En la mayor parte de Europa los reyes absolutistas, intentaron recuperar las estructuras del Antiguo Régimen. Para ello se basaron en los acuerdos establecidos en el Congreso de Viena (1815). Según esos principios, la vida social y política debía descansar sobre los reyes, la Iglesia, y la aristocracia. Se exaltaba el orden, la autoridad y la obediencia frente a las ideas revolucionarias. A pesar de esos intentos, sus defensores sólo obtuvieron un éxito parcial, ya que era imposible retornar sin más a la situación anterior a la Revolución. Algunas de las conquistas de ésta eran ya irreversibles.
Finalmente, las oleadas revolucionarias 1830 y 1848 dieron al traste con esa conservadora y trasnochada forma de hacer política.

En el Congreso de Viena participaron las principales potencias, representadas por sus respectivos embajadores: Austria (Metternich), Gran Bretaña (Castlereagh), Rusia (Alejandro I), Prusia y Francia (Talleyrand). España intervino superficialmente como potencia de segundo orden.
Las modificaciones que se introdujeron en el mapa de Europa tenían como objetivos reducir el número de estados y frenar el expansionismo francés. Los principales cambios fueron.
- Francia volvió a las fronteras que tenía antes de la revolución.
- Se fortaleció a los “Estados tapón” para dificultar una posible expansión francesa: Bélgica asimiló a Holanda y Piamonte a Saboya y Génova.
- Austria, Prusia y Rusia ganaron territorios.
Pero el Congreso de Viena creó nuevos problemas, como las falsas uniones de Bélgica y Holanda. Tampoco resolvió el problema de los nacionalismos emergentes en Italia y Alemania.
Para consolidar estas medidas se crearon nuevas alianzas entre potencias europeas:
-
La Santa Alianza, formada por Prusia, Rusia y Austria, y más tarde por Francia. Tenía un carácter antiliberal. Sus miembros se comprometían a intervenir donde fuera necesario para defender el absolutismo. Defendían la alianza entre el Trono y el Altar, es decir, reconocían el derecho divino de los reyes y el apoyo de la Iglesia a los reyes.
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La Cuádruple Alianza, formada por Gran Bretaña, Austria, Prusia y Rusia, buscaba defender el orden nacido en el Congreso de Viena.
5.LIBERALISMO y NACIONALISMO
El liberalismo es una corriente que exalta y defiende los valores del individuo y sus derechos frente a la injerencia del Estado y los poderes públicos en todos los aspectos de la vida. Sus rasgos estrictamente políticos son:
- La defensa de las libertades y los derechos individuales de pensamiento, conciencia y asociación.
- La igualdad jurídica de todos los ciudadanos ante la ley.
- La soberanía nacional por la cual el poder reside en el pueblo y no en el monarca, tal y como el legitimismo de la Restauración sostenía.
- La división de poderes. El poder legislativo estará representado en el parlamento, el poder ejecutivo en manos del rey o del presidente de la República y el poder judicial estará en manos de los tribunales y los jueces.
- La ordenación del régimen político mediante una Ley Fundamental o Constitución que estuviese por encima del rey y encarnase la soberanía nacional.
El nacionalismo es la ideología que tiene como objetivo la creación de una comunidad diferenciada, asentada sobre un territorio propio y con derecho a formar un Estado.
A lo largo del siglo XIX, esta constituyó una corriente que impulsó la creación de nuevos estados nacionales, al tiempo que reforzaba los lazos entre los ciudadanos de los ya existentes.
Nacionalismo y liberalismo jugaron un importante papel a lo largo del siglo XIX, especialmente durante la primera mitad. Según los liberales, la soberanía residía en la nación, por ello era necesaria la existencia de una comunidad cohesionada y libre, con unos rasgos comunes (lengua, cultura, historia) que pudiese expresarse a través de un Estado nacional.
6. LA REVOLUCIONES LIBERALES Y NACIONALES
La plasmación práctica de esta ideología se consiguió tras las sucesivas oleadas revolucionarias que jalonaron la primera mitad del siglo XIX: 1820, 1830 y 1848.

6.1 – Las revoluciones de 1820:
La oleada revolucionaria que recorrió Europa en 1820 afectó fundamentalmente al área mediterránea, más concretamente a España, Nápoles y Grecia.
En España Fernando VII tras su vuelta había reimplantado el Antiguo Régimen e iniciado una caza de liberales. En 1820 se da un golpe de Estado, el rey asustado jura la Constitución de 1812 y España se convierte en un país liberal. Este experimento acaba cuando tres años más tardes las tropas de la Santa Alianza restablecen a Fernando VII como rey absoluto.
En Grecia la revolución tiene un carácter nacionalista, siglos de dominación turca no han acabado con la lengua griega y la religión cristiana ortodoxa, que se convierten en las señas de identidad del nacionalismo griego. Toda Europa se volcó con la causa griega y, por fin, tras una larga guerra que duró casi una década, el país, cuna de la civilización occidental, consiguió su independencia en 1829
En América continental, las colonias españolas se enfrentaron a la metrópoli y se declararon independientes.
6.2 Las revoluciones de 1830:
Tuvieron mayor relevancia y trascendencia que las de 1820. El epicentro de estos movimientos, al igual que en 1789, fue Francia. En julio de 1830, el pueblo de París se precipitó a la calle y, atrincherado en barricadas, consiguió derrotar al ejército real. El monarca Carlos X tuvo que exiliarse y los diputados nombraron rey a Luis Felipe de Orleáns quien instauró un régimen político liberal con sufragio censitario. Francia se dotó de una Constitución más liberal.
En Bélgica, en 1830 se inició en Bruselas una revuelta contra el dominio de Holanda. El movimiento se extendió rápidamente y permitió declarar la independencia de Bélgica.
6.3 Las revoluciones de 1848:
La oleada revolucionaria de 1848 se inició, al igual que la de 1830, en Francia y se extendió a continuación a gran parte de Europa. Es conocida con el nombre de “primavera de los pueblos”. Sus causas fueron:
- La crisis económica dada en Francia en 1847 como consecuencia de una serie de malas cosechas, en especial la de patatas, alimento básico para las clases populares. La crisis agraria influyó en los sectores industrial y financiero, llevando al paro a muchos obreros.
- La negación de derechos y libertades a importantes sectores de la sociedad francesa: la monarquía de Luis Felipe de Orleáns sólo satisfacía los intereses de la alta burguesía, en tanto que la pequeña burguesía como el proletariado quedaban política y económicamente desatendidos.
La revolución triunfó en Francia, que dejo de ser una monarquía y se convirtió en una república social; se reconocieron los derechos de los trabajadores y se impuso el sufragio universal. En el Imperio austriaco, en la Confederación germánica y en los Estados italianos hubo diversas revoluciones democráticas, pero fueron reprimidas.
Balance de las revoluciones 1848:
Una buena parte de la pequeña burguesía, temerosa de una revolución social, abandonó su alianza con el proletariado y se unió a la gran burguesía. A pesar de ese aparte fracaso, los hechos acontecidos en 1848 supusieron el inicio de una progresiva democratización (sufragio universal) y la incorporación a la lucha política de la clase trabajadora.

7. LAS UNIFICACIONES DE ITALIA Y ALEMANIA.
En Alemania e Italia habían fracasado los intentos de unificación en 1848. Pero durante las siguientes décadas se desarrolló un proceso unificador que culminó hacia 1870.
7.1 Unificación de Alemania.
Fue dirigida por Prusia (que tenía supremacía económica y militar), siguiendo la estrategia del canciller (primer ministro) Bismarck. El primer paso fue la conquista a Dinamarca de los ducados de Schleswig y Holstein. La segunda etapa fue la guerra entre Prusia y Austria, en la que ésta fue derrotada, quedando excluida de la futura Alemania unida. La última etapa fue la guerra entre Prusia y Francia, que temía la creación de una Alemania unificada. La victoria Prusiana fue total, anexionándose las regiones francesas de Alsacia y Lorena. En 1871 se proclama a Guillermo I Káiser (emperador) del Segundo Reich (imperio) Alemán.

7.2 Unificación de Italia.
El Reino del Piamonte y su primer ministro, Cavour, dirigieron el proceso unificador. Con el apoyo de Francia, derrotaron a los austriacos y conquistan Milán. Paralelamente, Garibaldi, de forma personal y al frente de un ejército de voluntarios, conquistó el Reino de Nápoles. Pese a que Garibaldi era republicano cedió las conquistas al nuevo Reino de Italia (1861) de Víctor Manuel II. La unificación culminará con la conquista de Venecia (a los austriacos) y de los Estados Pontificios (1870), estableciéndose la capital en Roma, pese a la oposición del Papa, que se recluyó en el Vaticano.
