Las colonizaciones de la península Ibérica
A lo largo de la Historia Antigua, pueblos de diversa procedencia llegaron a la península Ibérica y se establecieron allí. El contacto cultural entre todos ellos produjo grandes avances.
Los pueblos prerromanos:
Los íberos
Se asentaron en el sur y este de la península ibérica y en las islas Baleares. Vivían en poblados amurallados con viviendas de planta rectangular. Fueron los primeros en entrar en contacto y asimilar los avances culturales de griegos y fenicios: escritura y moneda. sus manifestaciones artísticas más destacadas fueron unas esculturas femeninas llamadas damas.


La Dama de Elche, una de las principales manifestaciones del arte íbero

Dama de Baza
Los celtas
Pueblos celtas europeos se asentaron en el norte y oeste de la península ibérica antes del I milenio a. C. Vivían en castros, poblados fortificados con viviendas circulares. Los sacerdotes se llamaban druidas. Destacan sus esculturas de piedras o toros llamadas verracos.

Tartessos
Finales de la Edad del Bronce: siglos VIII a. C. hasta finales del siglo VI a. C. Posible ubicación: entre Andalucía (provincias de Sevilla, Huelva y Cádiz) y Extremadura. Estaba gobernado por reyes y tenían leyes propias.
Su economía basada en la minería (oro, cobre, plata…) que permitió un intenso contacto con fenicios y griegos. Destacaron en orfebrería: tesoro de El Carambolo y candelabros de Lebrija.

Original del Tesoro de El Carambolo, expuesto en el Museo Arqueológico de Sevilla en el 50 aniversario de su hallazgo.

Los pueblos colonizadores


La Hispania Romana
La llegada de los romanos está relacionada con su enfrentamiento con los cartagineses en las guerras púnicas. La conquista romana de la Península Ibérica, abarcó tres fases.
Primera fase: entre el 218 y el 206 a. de C., la península se convirtió en el escenario de la segunda guerra púnica. Los romanos llegaron a la Península Ibérica para defender la ciudad de Sagunto, aliada de Roma, de los ataques de los cartagineses. La victoria en esta guerra supuso para los romanos la adquisición del sur y el levante peninsular.
Segunda fase. Consistió en la conquista de la Meseta y terminó a fines del siglo II a. de C. Fue difícil debido a la oposición de los pueblos del interior y el oeste peninsular. Así, hubo dos casos significativos:
- Los lusitanos, quienes pudieron frenar el avance de las legiones romanas gracias a la táctica de las guerrillas, forma de lucha por la que pequeños grupos aprovechan sus conocimientos del terreno para enfrentarse a ejércitos numerosos. Solo la muerte a traición de su caudillo Viriato acabó con la guerra.
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- La ciudad celtíbera de Numancia, que se enfrentó a un durísimo asedio. Su capacidad de resistencia sorprendió incluso a los propios romanos. Fue finalmente vencida en el año 133 a. de C.
Tercera fase. Augusto ocupó la zona cantábrica, así Roma se convirtió en dueña de la totalidad del territorio peninsular.

La romanización
Hispania adoptó la cultura y las formas de vida de los romanos. Este proceso se llama romanización e incluyó los siguientes aspectos:
- La utilización del latín como lengua.
- La urbanización del territorio.
- La implantación de la forma de gobierno y de las leyes romanas.
- La adopción de la organización social y del sistema esclavista.
- La introducción de la moneda y de las técnicas agrícolas, artesanales,
mineras, etcétera. - La difusión de los estilos artísticos, la cultura y la religión romanos.
La romanización fue un proceso desigual en la Península Ibérica: en la costa mediterránea, las nuevas costumbres fueron adoptadas rápidamente, mientras que en la Meseta y en el norte la romanización fue más lenta por la resistencia de sus habitantes.
La organización administrativa
La conquista romana fue acompañada de la extensión del modelo administrativo de Roma. De esta forma, los territorios de la península se organizaron en provincias.
- 197 a. de C.: división republicana: En la primera división, se establecieron dos provincias: la Hispania Citerior y la Hispania Ulterior. Cada una de ellas tenía al frente un pretor.
- 27-14 a. de C.: división de Augusto: Se instauraron tres provincias: Bética, con capital en Corduba, Tarraconense, con capital en Tarraco y Lusitania, con capital en Emerita Augusta.
- 297 d. de C.: división de Diocleciano A partir de la Tarraconense, surgieron la provincia Cartaginense y la Gallaecia. Más adelante, en el 385, se creó la provincia de Balearica

Por otro lado, durante la dominación romana se desarrollaron numerosas ciudades por toda la península ibérica. Muchas de ellas fueron municipios, que eran ciudades ya existentes antes de la llegada de Roma y que, con su dominio, crecieron y prosperaron. Otras muchas fueron colonias romanas, es decir, ciudades de nueva fundación.

Augusta Emerita,actual Mérida
La administración municipal
En las ciudades de la Hispania romana, había una asamblea local, llamada Curia; unos magistrados, se encargaban del gobierno; y los ediles, encargados del orden público. Además, las ciudades romanas de Hispania se comunicaban entre sí y con el resto del Imperio gracias a una extensa red de calzadas.

Ruinas de la vía de la Plata en Cáparra (Cáceres).
El fin de la presencia romana
En el año 409 llegaron a la península varios pueblos germanos que habían entrado por la fuerza en el territorio del Imperio romano: los suevos, los vándalos y los alanos. Para poder hacerles frente, los romanos llegaron a un acuerdo con los visigodos, pueblo germano con un alto grado de romanización. El tratado que establecieron con Roma les permitió asentarse en Hispania a cambio de reducir a los pueblos invasores. Tras la caída de Roma en el año 476, los visigodos formaron un reino. El Reino visigodo estableció su capital en Tolosa, la actual Toulouse francesa, y se extendió por parte de la Galia y de Hispania.
En el año 507 los visigodos fueron derrotados por los francos y abandonaron casi toda la Galia. Más adelante, durante el reinado de Leovigildo (572-586), fijaron su capital en Toledo. El Reino visigodo controló prácticamente toda la península ibérica hasta el año 711, fecha en que se desmoronó ante la conquista musulmana.

La economía
La economía de la Hispania romana contó con una agricultura próspera sostenida por el trabajo esclavo. De esta forma, Hispania se convirtió en productora de materias primas y de productos destinados al consumo de Roma, algunos de ellos muy apreciados:
- La agricultura y la ganadería: destacan cereales como el trigo, el olivo y la vid. En la ganadería, destacó la cría de ovejas y de caballos.
- La minería: los romanos destacaron en la producción de oro y de plata y plomo. Al igual que el cobre, en Río Tinto, ; el hierro, en el norte.
- La artesanía: dedicaron a la transformación de productos agrarios, como los textiles, el vino o el aceite, y a la elaboración del garum, una salsa de pescado muy apreciada en la Antigüedad.
- El comercio exterior: Hispania tuvo un importante desarrollo del comercio exterior como exportadora de materias primas y de productos como el vino y el aceite.

La sociedad
Aunque los romanos asentados en la Península Ibérica eran una minoría, poco a poco se fue imponiendo la organización social de Roma. Así la sociedad hispanorromana se dividía en dos grandes grupos: personas libres y esclavos.
Dentro del grupo de las personas libres, solo algunos alcanzaban la condición de ciudadanos: podían votar y ejercer cargos públicos, no tenían que pagar la mayoría de los impuestos, y podían vender y comprar bienes libremente. Sin embargo, se mantuvo, de forma minoritaria, la organización social de la época prerromana; por ejemplo, en algunas zonas del norte peninsular pervivió la forma comunitaria (de un grupo o comunidad de personas) de la propiedad de la tierra.
La cultura en Hispania
En la difusión de la cultura romana entre los hispanos desempeñó un papel destacado la expansión del latín, que desplazó al resto de lenguas habladas en la Península Ibérica.
La adopción del sistema educativo romano hizo posible que surgieran en Hispania personas destacadas de la vida cultural romana como el filósofo Séneca, los poetas Lucano y Marcial y el agrónomo Columela. La formación romana de los jóvenes permitió que de Hispania también procedieran emperadores como Trajano, Adriano y Teodosio.
El arte
También llegaron a Hispania manifestaciones y elementos artísticos
romanos, sobre todo relacionados con la arquitectura. Los romanos reprodujeron la estructura característica de sus ciudades en las que fundaron en Hispania: Tarraco (Tarragona), Italica (Santiponce, en Sevilla) y Corduba (Córdoba), entre otras.
Entre las numerosas obras arquitectónicas, artísticas y de ingeniería destacan:
- Acueductos: los más importantes son el de Segovia, los Milagros (Mérida) o les Ferreres (Tarragona).

Acueducto romano de Segovia
Acueducto romano de les Ferreres
Acueducto romano de Los Milagros.
Teatros:

Teatro romano de Mérida

Teatro romano de Cartagena

Teatro romano Cádiz

Teatro romano de Málaga
Anfiteatros

Anfiteatro romano de Itálica
Anfiteatro romano de Mérida
Murallas:

Muralla romana de Lugo

Muralla romana de Tarragona

Murallas romanas de Zaragoza
Puentes:
Puente romano de Alcántara

Puente romano de Córdoba
Puente romano de Mérida
Puente romano de Salamanca
Templos:
Templo romano de Diana

Templo Romano de Vic
Termas:
Termas romanas de Itálica
Arcos:

Arco romano de Bará (Tarragona)
Arco de Medinaceli (Soria)
Faro
Torre de Hércules (A Coruña)
Circo:

Circo romano de Mérida
Monumentos funerarios

Torre de los Escipiones (Tarragona).
Otros monumentos romanos:

Ciudad Romana Baelo Claudia en Tarifa

Las Médulas (León)